
Introducción
El Calendario Cósmico es una forma de representar la historia del universo en una escala de un año, donde el Big Bang ocurre el 1 de enero y el presente corresponde al 31 de diciembre. Sin embargo, en ese breve lapso, nuestra especie ha experimentado un desarrollo intelectual sin precedentes, que se ha acelerado vertiginosamente en los últimos siglos, impulsado por la revolución tecnológica y la aparición de la comunicación no presencial.
En este ensayo, analizaremos la evolución de la inteligencia humana desde la perspectiva del Calendario Cósmico, y compararemos el desarrollo de la inteligencia natural con el de la “inteligencia artificial” producto de la comunicación no presencial. Asimismo, reflexionaremos sobre los desafíos y oportunidades que plantea la convivencia entre ambas formas de inteligencia, y sobre el papel que queremos que la tecnología tenga en nuestra sociedad y en nuestra vida.
El desarrollo de la inteligencia natural
La inteligencia natural es la capacidad de adaptarse al entorno, resolver problemas, aprender de la experiencia y generar conocimiento. Se trata de una facultad que comparten todos los seres vivos, pero que ha alcanzado su máxima expresión en el Homo Sapiens, la especie humana.
Si observamos la evolución de la inteligencia humana desde la perspectiva del Calendario Cósmico, el proceso parece haber ocurrido a cámara lenta. Desde el surgimiento de los primeros homínidos, hace unos 4 millones de años, hasta la invención del telégrafo, en el siglo XIX, un lapso que representa aproximadamente 20,37 minutos en este marco temporal, la inteligencia natural del Homo Sapiens ha evolucionado gradualmente, adaptándose a los desafíos y oportunidades de su entorno.
La selección natural, la interacción social y la cultura han jugado un papel fundamental en este desarrollo. A través de la experimentación, la colaboración y la transmisión de conocimientos, la inteligencia humana ha florecido, permitiendo a nuestra especie dominar su entorno y construir sociedades complejas. Algunos de los hitos más relevantes de este proceso son el uso del fuego, el lenguaje, la escritura, la agricultura, la ciencia, el arte y la religión.
La “inteligencia artificial” producto de la comunicación no presencial
En contraste con el desarrollo gradual de la inteligencia natural, la aparición de la “inteligencia artificial” producto de la comunicación no presencial ha ocurrido en un abrir y cerrar de ojos. En términos del Calendario Cósmico, este fenómeno representa apenas unos 19-20 segundos, desde la invención del telégrafo, en 1837, hasta la actualidad.
La comunicación no presencial es la capacidad de transmitir información a distancia, sin contacto físico entre los emisores y los receptores. Esta capacidad ha sido posible gracias a la invención y el desarrollo de diversas tecnologías, como el telégrafo, el teléfono, la radio, la televisión, internet y las redes sociales. Estas tecnologías han revolucionado la forma en que nos comunicamos, interactuamos y compartimos información, dando lugar a una nueva forma de inteligencia que podríamos denominar “inteligencia artificial”.
La “inteligencia artificial” se caracteriza por su capacidad para procesar información a gran escala, comunicarse de manera instantánea a nivel global y generar una inteligencia colectiva que supera la inteligencia individual. Las tecnologías digitales nos permiten acceder a un caudal de información sin precedentes, conectarnos con personas de todo el mundo en tiempo real y compartir nuestras experiencias, conocimientos y habilidades con otros. De esta manera, hemos creado una red global de inteligencia que está transformando la forma en que vivimos, trabajamos y aprendemos.
Reflexiones sobre el futuro
La coexistencia entre la inteligencia natural y la “inteligencia artificial” plantea una serie de desafíos y oportunidades para nuestra especie. Por un lado, la “inteligencia artificial” nos ofrece una serie de ventajas, como el acceso a una gran cantidad de información, la automatización de tareas, la optimización de procesos y la mejora de la calidad de vida. Por otro lado, la “inteligencia artificial” también implica una serie de riesgos, como la pérdida de privacidad, la manipulación de la información, la dependencia tecnológica y la deshumanización de las relaciones.
Ante este escenario, es necesario reflexionar sobre el papel que queremos que la “inteligencia artificial” tenga en nuestra sociedad y en nuestra vida. ¿Qué valores, principios y derechos queremos preservar? ¿Qué límites y normas queremos establecer? ¿Qué responsabilidades y deberes queremos asumir? Estas son algunas de las preguntas que debemos hacernos como individuos y como colectivo, para garantizar una convivencia armoniosa y equilibrada entre la inteligencia natural y la “inteligencia artificial”.
Conclusión
En el Calendario Cósmico, la inteligencia natural y la “inteligencia artificial” representan dos momentos muy distintos de la historia de nuestra especie. La primera ha sido el resultado de un largo proceso evolutivo, mientras que la segunda ha sido el producto de una rápida revolución tecnológica. Ambas formas de inteligencia tienen sus beneficios y sus riesgos, y ambas requieren de nuestra atención y cuidado. La inteligencia natural es la que nos define como seres humanos, y la “inteligencia artificial” es la que nos abre nuevas posibilidades de desarrollo. La clave está en encontrar el equilibrio entre ambas, y en utilizarlas para el bien común y el progreso de la humanidad.
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